Actitudes en perspectiva y retrospectiva ante el acento murciano: Patrones tradicionales de sexismo en una comunidad de habla vernácula
Belén Zapata Barrero.
La investigación variacionista realizada en el mundo occidental industrializado correlacionando parámetros socio-demográficos y contextuales con variables lingüísticas ha permitido desarrollar modelos de comportamiento sociolingüístico de los hablantes en el seno de las comunidades de habla a modo de universales sociolingüísticos predictivos. En el caso del factor género, concretamente, se ha comprobado que la mujer tiende a ser emplear más rasgos procedentes del estándar que el hombre. Sin embargo, una ex-presidenta del Gobierno de Murcia durante mediados de la década de 1990 ofreció unos patrones imprevistos de comportamiento sociolingüístico eminentemente no estándar. Su producción lingüística transgresora (no-estándar) fue estudiada cuantitativa y cualitativamente, diagnosticando un fenómeno de Diseño de Hablante: con el uso e híper-uso del dialecto murciano la Presidenta pretendía proyectar una imagen local y de cercanía sobre su electorado, asociando estratégicamente sus ideales socialistas (clase obrera local y progresismo) con el habla murciana, dejando el habla estándar asociada a los conservadores burgueses.
De manera complementaria, si estos autores se centraron mayormente en la psicología social de este hablante, el objetivo del presente estudio es centrarnos en la propia de la comunidad local, la recepción de y reacción ante su producción verbal transgresora. En un contexto de habla murciana estigmatizada y con prestigio encubierto, exploramos las actitudes sociolingüísticas y juicios de valor de la comunidad local murciana hacia el acento de su Presidenta mediante un trabajo de campo basado en encuestas a 80 informantes murcianos que por edad fueron testigos de época. Así hemos podido detectar, cuantificar y contrastar retrospectivamente las actitudes de los ciudadanos murcianos ante el habla de su Presidenta y otros políticos actuales. Su comportamiento sociolingüístico dialectal causó gran controversia y debate, al romper con las expectativas, no sólo de profesión y clase social, sino también de género: mientras que el habla de la clase obrera (no estándar) parece tener connotaciones de masculinidad debido a su asociación con la rudeza y dureza del mundo y la cultura vernácula estereotipada, considerándose a menudo como atributos masculinos deseables, no se aceptan, por el contrario, como características femeninas deseables, prefiriéndose de manera más convencional el refinamiento y la sofisticación. El sexismo aún presente en una comunidad de habla local en la década de 1990 y las connotaciones de masculinidad asociadas con el habla de la clase obrera contribuyeron a generar un ambiente hostil en contra de una ciudadana de habla no estándar que ocupaba el cargo de Presidenta del Gobierno Regional.
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